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Pensión compensatoria y herencia sobrevenida del cónyuge beneficiario

Siempre fue un tema controvertido tanto por la previsibilidad del hecho como por la valoración de la importancia y rentabilidad del caudal heredado. La cuestión radica en determinar si la herencia recibida hace desaparecer el desequilibrio económico que el divorcio le ocasionó al beneficiario de la pensión. En sentencia dictada por el Tribunal Supremo el día 17 de marzo de 2014 se analiza el supuesto en profundidad y se sale al paso de cuestionamientos que a juicio de diversas Audiencias Provinciales hacían inviable la extinción de la pensión por esta causa. Algunas Audiencias exigían la demostración de todos los detalles sobre la herencia, cuantos eran los herederos, si la herencia se había aceptado a beneficio de inventario o no, si había más deudas y obligaciones y si eran de mayor importe que el valor de los bienes, si la heredera tendría que responder con lo recibido en herencia o con patrimonio personal, el montante exacto de lo recibido, y otras circunstancias que harían posible determinar si el desequilibrio económico había desaparecido o persistía.
En anteriores sentencias, el Tribunal Supremo también mantenía ese criterio, pero en la de marzo de 2014 lo modifica para sentar la doctrina de que la herencia recibida se puede tener en cuenta a la hora de juzgar si persiste el desequilibrio o se desvaneció. Dice el Supremo que la pensión compensatoria no es un medio para igualar económicamente a los cónyuges, y que desaparece o puede desaparecer a consecuencia de resultar el beneficiario de la pensión agraciado con una herencia, porque en este caso desaparece la razón de ser de la pensión al alterarse sustancialmente las circunstancias del beneficiario. Añade, que una herencia tiene el carácter de no previsible puesto que no era posible prever cuando podía suceder ni por eso pudo tenerse en cuenta a la hora de determinar el cálculo de la pensión, y no es necesario entrar al detalle en sus circunstancias para que se pueda declarar extinguida la pensión.
El actual criterio jurisprudencial y doctrinal que se sigue sobre la pensión compensatoria es el de la temporalización, es decir, establecerla con una duración determinada apriorísticamente, dejando las pensiones indefinidas reducidas a casos muy puntuales en los que se evidencia un matrimonio de muy larga duración, con uno de los cónyuges dedicado al cuidado de la familia e incluso a la realización de las tareas domésticas, que tiene escasa o nula formación, que nunca trabajó fuera de casa o que se vio obligada a dejar el trabajo para atender a la familia, que tiene una avanzada edad y pocas o ninguna posibilidad de acceder al mercado laboral.
El lema es que tras el divorcio debe hacerse borrón y cuenta nueva, y que ninguno de los que fueron esposos debe soportar la carga del otro.